domingo, agosto 27, 2006

I.- El diablo

Eres el diablo– dijo con su mirada perdida, casi brillante; su voz se dibujaba en el vapor del invierno, sus ojos inocentes y llenos de vida se inmutaban ante el espectáculo que ella creía presenciar: el encuentro con un demonio.
¿Porqué dices eso? –le contestó silencioso, tranquilo como siempre, tal como las piedras que saben que existen por encima de la vida humana pero debajo de la existencia divina– un demonio no siente como yo, no aprecia este momento, este único momento que solamente tú y yo viviremos en una única ocasión. Si dejamos que este momento pase sin sentirlo o aprevecharlo es probable que no se repita nunca, no, no es probable, es totalmente real el hecho de que cada instante es irrepetible y que el desaprovechar esta ocasión es inútil pues no se repetirá.
Eres el diablo –insistió ahora dejando caer su mano en la del demonio y comenzando a besarlo– haces que todo lo malo parezca bueno y necesario para ser feliz.

Soñando recuerdos

Mi primer recuerdo, el más puro de mi existencia, el menos tergiversado por mi experiencia, sucede en mi infancia, en el momento más bello de la vida.
Frente a un espejo me observaba y me reconocía por vez primera, era apenas un bebé. Tras de mí un cuerpo se dibujaba de sus rodilla a las caderas, una mujer me miraba, su mano me acariciaba lentamente y dejaba caer sobre mi cabeza pinturas, amarilla, azul y roja, corrían espesas gotas de mi frente a mis pies, sentado viéndome al espejo, me reconocía con los colores invadiendo mi cuerpo, después otra figura masculina se acercaba y de la mano tiernamente se alejaban de mí. Esa fue la última vez que miré a mis padres, ese mismo día murieron.

sábado, mayo 06, 2006

Pecados de insomnio

Miro en la espesura de la neblina, la humedad de las cosas... vacío el alcohol enfrascado que se envuelve traqueo en humo, en la contingencia de los poros que absorven y salpican de sal el suelo.
Sangre verde de la piedra eterna, existe para transformarse, se transforma para que creamos en ella, milagro polvoriento de los lamideros que se estampan en la lengua del animal.
Observo el legado del anciano, el significado de las lunas y el control de los planetas sobre la tierra, año árido, año estelar, año de velas.

domingo, abril 30, 2006

Lágrimas aleatorias

Epidemia en un cuerpo que se compone de millones de elementos, enfermedad terminal, catastrófica suerte de vampiro, luces matando, oscuridad recordando.
Y siempre he pensado que el fatalismo es la manera más barata de sentirte inteligente previniendo las represalias escudadas en el desinterés. Asqueroso mundo trillado de seres superficiales e infelices.
Maneja, he encontrado otra vereda, un camino menos violento; me siento tan, pero tan solo. Atrás del volante, entre el cigarro y la botella, respirando humo, platicando de la cotidianidad, ya lo decía el cubano cantor: el colmo de la vida es contar lo que nos pasa.
¿Platicamos de algo más?

sábado, enero 21, 2006

Recuerdos de elemento

Duele, duele verte, arden los ojos de observarte tan vacía, tan llena de nada, tan incompleta. Y caminas, te observo, voy viendo tu camino, lo hacen las piedras, lo marca el tiempo, lo deja aislado, solo, sin cielos.
Cuéntame qué es lo que existe detrás de aquélla ave que caía en la arena estrellada por la sal y el agua. Dime si podrémos volar alguna vez, si dejarémos la necesidad de seguir en pie. No somos nada, eso lo sabemos, no queremos nada, eso lo sabemos, no tenemos nada, eso lo sabemos. El conocimiento no te da la seguridad de posibilidades, sólo la certeza de permanencia. ¿Qué es ese olor a fetidez que tras tus obras aparecen frente a mi?
Dicen que nadie puede vernos, que el verde opaco del jade nos protege, que la tierra, el barro que nos cubre, nos tapa como la piel de la serpiente entre las hojas caídas al suelo. Dicen que el maíz que nos forma hace que el aroma de carne se pierda, se vuelva planta, de vuelva aire y madera.
¿Escuchas la voz de la marea? ¿Ves el camino que se forma en la selva? ¿Tocas al jaguar sin miedo? ¿Hueles a la piedra sin encanto?
Somos únicamente alas de colibrí, veloces y frágiles, fuertes y hermosa, débiles y pequeñas, eternas y fébriles.
Somos piedras nada más. Somos el escupitajo del que cree ser poseedor de la verdad, del mal amigo, del mal andar, del mal sueño, del mal intelectual. Somos el enemigo del que todo posee, del que en la miseria vive, del que nunca puede regresar. Somos recuerdos, somos libertad, somos los últimos sueños, somos lo verdaderos, los de nunca, los de ayér.
Somos piedra de jade y jaguar.