miércoles, julio 27, 2005

Don Tomás

En aquellos años cuando pasaba corriendo. Miraba a ese hombre subirse a la tarima y comenzar a bailar, sobre su vida siempre pedía la palabra. Ese hombre era un objeto de burla, una marioneta de la diversión.
Quien fuera hacia llorar y soñar con otros lugares. Nunca renegaba de sus culpas, de sus vicios o de sus errores, renegaba de no tener más tiempo para equivocarse. Exigía las culpas de los demás para poder vivir, seguir y entonces reventar.
Dicen que con el tiempo se volvio loco, se volvio un simple objeto de la historia, un personaje más que al parecer se convertía en ficción para complementar los cuentos de los señores que hablaban mientras jugaban damas en las gradas del campo de futbol.
Uno me miraba con ojos de vidrio, otro siempre hablaba de poetas y de sus hijos, todos reían cuando a áquel lo recordaban, le decían el marionetero.
Don Tomás, joven emprendedor que llegó hasta este lugar vendiendo piedras de vidrio, canicas de plata y sueños de papel. Con su canario te decía la suerte, a las mujeres enamoraba con su olor a clavo, su aliento a dulce y su mirada de cordero. Se perdían todas menos una. Doña Lupe, cuando joven lo miraba sin interés, él se llenaba de ilusiones al verla pasar.
Le cantaba, le lloraba, le regalaba flores, aves y cantos. Ella lo aceptó tres años después, se casaron, hicieron las cosas que los enamorados hacen, tuvieron hijos, y él se volvió farmaceutico. Con el tiempo, ella lo dejó, sus hijos fueron adoptados por la calle que me adoptó y él se volvió loco.
Desde entonces encontró maneras de suponer regalos que venían desde otros lugares, desde donde ella estaba, donde ella lo esperaba. Los altos edificios se miraban lejanos y cuando lo tocaban en el hombro se ponía a llorar. Don Tomás el marionetero, murió ya. Dicen que tirado al lado de la iglesia, irónica muerte, caer al lado de la iglesia de la Soledad.

Vigilante letargo

¿Cómo encontrar palabras, gritarlas y hacer que lleguen a tus oídos si soy mudo? Un gesto poco inspirador seca mi garganta, un sueño tan poco profundo que surge de tu espacio, de tu universo seductor. ¿Cómo llamarte si nunca he escuchado tu nombre?
Nombrarte me suena tan común, tan visto, tan lleno de lo mismo. Quisiera encontrar el sonido que me lleve a ti, a tu encuentro, donde brillas, entre las palmeras, entre los jaguares. En ese brillo jade, en tu irrompible color.
Llenas todo, lo vacías después para confundirnos. Te apropias de la cercanía, te vuelves dueño del entorno. Eres el que se forma a voluntad, el que se da vida y muerte, el que nos da la calidad de ser. Eres la palabra prohíbida, escondida entre los ídolos y sus seguidores, oculta en los mantos de las vírgenes, en las manos de los santos, en las alas de ángeles.
Tuviste que irte por un tiempo mientras todos perecíamos. ¿Suena el tambor? ¿Suena la flauta? O solamente escucho tu canto, tu canto que marca el retorno. El fin de la búsqueda por el líder y señor de los ejercitos. Llama con el cuerno, llama con la piel retumbándola, unifícanos, conviértenos a tu poder.
Mientras espero, me sentaré en la banqueta, afuera de mi casa, mirando los carros pasar, mirando los aviones volar sobre mi calle, sobre mi ciudad. Miraré los mercenarios, los caídos y los futuros guerreros. Porque debo decirte que creo en ti. Sé que volverás, sé que te veré y que reconocerás mi rostro, mis ojos y mi voz, humedecerás mi garganta con tu canto. Y me dejarás morir por ti.
Hasta entonces manténme en este momentáneo letargo y dame la furia del jaguar para destruir a tus enemigos cuando el momento llegue.

jueves, julio 21, 2005

Alberto X (fragmento cap I)

Hoy no tengo mucho que decir, al final del día los significados se vuelven indiferentes, lejanos. Sólo miradas y suspiros enmarcan la razón.
La lejanía de aquella mujer, su encuentro, los pensamientos que envuelven, que matan, que guían, que hacen sufrir, vivir, temer, cantar.
Reaccionas a un nombre, a un conjunto de signos que le dan significado a algo que no logramos entender. Aún así entendemos ciertas cosas. Entendemos que el sol no se oculta, no, la tierra es la que gira y nos oculta el sol. Entendemos que no somos un nombre, yo no soy Alberto X, soy un ser distinto al que todos llaman.
Hay nombres que sólo existen para formar poesías, para hablar de amor. Hay nombres que sólo se hicieron para ser portados por héroes, guerreros, santos y dioses.
Lamento mucho decir y aceptar que el mio no sirve para la primera o segunda cosa. Mi nombre sirve para enunciar a un esclavo, para llamar al que vive en las sombras, para gritarle lo poco que vale; mi nombre se creo a imagen del caído. No es tan poco común mi nombre, no es tampoco ajeno a los lugares comunes donde todos se encuentran. ¿Cuántos sonidos me llaman? ¿Cuántos sonidos te llamaron?
Sigo escondiéndome en el clóset, sigo apagando la luz para no ser seguido. Aún hoy mantengo el crucifijo bajo la almohada. Tal vez no lo entienda nunca, es posible que mis extrañas costumbres se tornen lamentables con el tiempo pero no lo puedo evitar, llámame entonces por mi verdadero nombre, deja lo invento contigo a mi lado, cierro ahora tu libro, lo aparto, te veo y suspiro.
Simplemente hoy no tengo mucho que decir.

miércoles, julio 20, 2005

Entre el sueño y la realidad

¿Cuándo, en qué punto exacto te das cuenta de que tienes sueño? En el momento en que tus ojos se comienzan a cerrar, volviéndose los párpados tan pesados que se torna imposible mantenerlos abiertos, cuando tu cuerpo comienza a relajarse al extremo, de forma tal que tu mano deja de obedecer a tu cerebro. Cuando dejas la realidad inmediata y entras en la realidad perfecta, en esa realidad de pesadillas y sueños hermosos, donde eres devorado por animales o humanos, donde encuentras a la mujer, que no es la de tus sueños, pues estás en ellos, así que solo es la mujer.

Podríamos ser macehuales apartados de este concepto, creernos lejanos de esta sensación, decir en verdad que el punto exacto es cuando se siente el cansancio. Sin embargo, dudo que alguien sin imaginación haya pensado en leer esto o cualquier otra cosa.

No, yo sé que puedes imaginarlo, ir más allá del punto inmediato entre la realidad competitiva y la realidad conciliadora.

Imagina.

domingo, julio 17, 2005

Descansa en paz

Esto nunca debió de terminar de esta manera. ¿Qué puedo hacer? Todo lo iniciaste tú, con tus constantes críticas, tus formas irregulares de existir, tu siempre ausentes gestos. Muchos años tuvieron que pasar para que esta situación llegará hasta donde se encuentra hoy. Te gritaba, te insultaba, tú arrancabas mis huesos de raíz, te quedabas con ellos y después los rompías a voluntad. Paso a paso me observabas, siempre tras de mi, siempre iluminada siempre arrastrándote, siempre jugando a ser como yo, pero después te hartabas del juego y desaparecías, te ibas como si no fuera nadie.
Vinieron a mi vida las dudas, los encuentros conmigo en la penumbra en la oscuridad. A veces de golpe prendía las velas para no estar conmigo dentro de este silencio de luz. Te miraba y mi estomago se revolvía, encontraba siempre respuestas para darte vida, para admirarte, para darme cuenta que por más que te engrandecieras o te volvieras pequeña, seguías siendo la misma. Intente mantenerte a mi lado pero ahora ya no puedo, mi nueva existencia me aleja de la posibilidad de tenerte conmigo, me he vuelto un ser nocturno y he apagado todas las luces. Lo siento por tu partida pero es inevitable, no te odio pero no puedes seguir existiendo, Sombra mia, descansa en paz.